lunes, 24 de septiembre de 2007

La luz no se ha alejado de Page y Plant

En 1995, hace doce años, el veintitrés y el veinticuatro de septiembre, estuvieron aquí los maestros Jimmy Page y Robert Plant, para hacernos disfrutar de su música, con ese motivo incluyo aquí la nota que hice de su primer concierto en México.

El sábado veintitrés de septiembre, Jimmy Page y Robert Plant estuvieron en el palacio de los Deportes, de la ciudad de México. A las veinte con treinta el escenario se iluminó, más bien lo iluminaron estos jóvenes de la década del setenta; Plant girando, su larga cabellera en el aire, el cuerpo cubierto por un pantalón y un chaleco negro, sin camisa; y Page de pantalón oscuro y brillante camisa de manga larga, un cigarro entre los labios ... tales prendas, colores y texturas, su habilidad en la guitarra lo hacían lucir creativo, deslumbrante, incendiario. Nunca, cuando era estudiante, nunca imaginé que podría ver la creatividad, el alma y la sensualidad de aquellas composiciones como "Mucho amor", "La canción del inmigrante" y "Perro negro", las cuales se escucharon en la radio de México a principios de la década del setenta.

Después de tocar "Ramble on " y la canción "Gracias" con las notas agudísimas y la intensidad que Page puso en ellas, Robert Plant nos dió la bienvenida y sólo se quedaron en el escenario él y Jimmy Page con su guitarra de seis pares de cuerdas para interpretar "Friends" y "No quarter". El del chaleco negro que dejaba mostrar sus hombros agradeció: "Muchas gracias, México ... tengo muchos nuevos amigos", enseguida presentó a una mujer vestida de blanco, Najma Akhtar, cuyo rostro pareció no ocultar cierta modestia al estar enmarcada por las presencias del cantante y del guitarrista de brillante camisa, ella vocalizó y cantó acompañando al vocalista en la interpretación de "The battle of evermore".

Luces verde, azul y roja enmarcaron este blues llamado "Since I´ve been loving you" (yeh!), gira Jimmy Page mientras toca su guitarra. Golpes, punteos percusiones, dedeos, frotaciones que en ondas graves, agudas, agudísimas recorrieron los océanos más profundos abrigados en las acogedoras cavernas de los cuerpos femeninos y varoniles de los que ahí estábamos deleitados, sorprendidos y alucinados contemplando aquella visión en el escenario. El juego vocal de aquel de la larga cabellera, la formación clásica de un grupo de rock, los tambores del ensamble egipcio, los violines frotados por mexicanos; todas esas acciones hicieron fluir uno tras otro sonidos largamente esperados, ante lo cual no pudimos quedar menos que hechizados en aquella noche de septiembre.

En "Rain song", además de Jimmy, se lució también el de la segunda guitarra, luces como rehiletes en el escenario, Robert presentó a Michael Lee en la batería. Luego fueron exclamaciones y admiración del público para cuando se escucharon las notas de "Mucho amor", con todos de pie, cantando esta rola, se oye también algo de Jim Morrison con The doors: "Light my fire" y "Break on Through" y al terminar "Mucho amor", los músicos se retiran.

Al poco rato regresan, Jimmy Page ha cambiado esa bella camisa de seda que llevaba tan bien, por una sencilla playera. Interpretan "Kashmere" y bajo luces moradas y verdes finalizan este concierto. Cómo referirse a, cómo describir la belleza de lo que en ese lugar pudimos escuchar, ahí también habían sonado "Gallowspole", "The song remains the same", "Going to California" ... "Adiós, hasta la vista", dijo el cantante y se apagaron las luces.

Los presentes ahí no queríamos que el hechizo se desvaneciera; pateamos las sillas y con aplausos y gritos pedimos su presencia de nuevo . Inciertos y con ganas de que regresaran no le bajamos a nuestros empeños de esa noche y, qué bueno, despúes de un breve tiempo los del Reino Unido regresaron, Page de nuevo cubierto con suave tela, para ejecutarse "Heartbreaker", ya sin los violines, sin el ensamble egipcio, sin el hurdy gurdy, sólo la formación tradicional del rock. No se apagaron los cirios en los extremos del escenario , como no se apagaron Page y Plant, quienes antes de la medianoche ya nos habían maravillado con su música. Y ... Jimmy ¿quién tras el escenario te ayudó a cambiar aquella prenda? Por realizar tal acción ¿quién no perdería su cuidado entre flores y penumbras?

En otro tiempo integrantes, junto con John "Bonzo " Bonham y John Paul Jones, del grupo Led Zeppelin, Page y Plant han permanecido como el brillante que en esta ocasión nos iluminó.

Verónica Jiménez Reyes

martes, 11 de septiembre de 2007

Como un sueño

Una boca escarlata

moja otros labios

bajo una luna de plata.


Verónica Jiménez Reyes

martes, 31 de julio de 2007

Ingmar Bergman

Se fue un maestro del cine quien nació en julio y también nos abandonó en este mes. Por mi parte recuerdo siempre el bello contraste blanco y negro para el juego de ajedrez entre la muerte y un caballero en El séptimo sello y otras películas como Fresas sivestres, Gritos y susurros y El huevo de la serpiente que vi cuando estudié en la UNAM. Ahí quedé encantada de ver cómo el cine llamaba a tantos estudiantes universitarios que llenábamos los cineclubes donde también conocimos el mejor cine hecho hasta ese momento de los setenta.


Conservo el libro que contiene el guión de El silencio junto con algunas fotografías del film. También me encanta saber que su primer juguete cinematográfico lo obtuvo a cambio de una colección de soldaditos que le dió a su hermano. Adiós maestro, maestrísimo Ingmar Bergman, espero que estés tan feliz como te ves en algunas de tus fotos donde apareces con tus actrices preferidas.

Verónica Jiménez Reyes

viernes, 27 de julio de 2007

El baile en una novela de Salinger

Los conceptos expresados en un texto literario nos ofrecen distintas perspectivas de lectura. Entre ellas está el reflejar la experiencia humana ya sea en el aspecto social o en el privado. Novelas como El guardían entre el centeno, de J. D. Salinger, permiten al lector la identificación con los protagonistas de la obra o bien el reconocimiento de ritualizaciones, procesos de identificación y actos agresivos que se observan en la vida diaria. Tales hechos se pueden encontrar en la novela aludida pues presenta escenas que incluyen el baile en espacios como la casa y un centro social, así como la descripción de algunos detalles sobre quiénes bailan, por qué lo hacen y algún comentario acerca de la calidad de su danza.

En la novela El guardían entre el centeno, el protagonista Holden Cauldfield, buen bailarín y escritor de prosas, nos describe sus experiencias al bailar. Así, nos lleva a la escena de un baile filial, entrañable y tierno, donde encontramos a un joven sorprendido de bailar con su hermana Phoebe.

El joven estudiante fue a su casa cuando no estaban sus padres pues no quería decirles que lo habían corrido de la escuela, se dirigió a la habitación donde su hermana dormía. Sólo le dijo :"Despierta, Phoebe" y la niña despertó. Al verlo se alegró mucho y puso la radio en una estación en la cual emitían música para bailar. Mientras tanto Holden Cauldfield fue a la sala a hablar por teléfono y al regresar ella escuchaba la música sentada sobre la cama, como en posición de yoga, esta figura le pareció graciosísima y la invitó a bailar. Holden le había enseñado unos cuantos pasos cuando era pequeña, lo demás lo aprendió sola y ahora baila estupendamente, de maravilla, muy bien. Esa noche estaba encantado de que la niña lo siguiera a la perfección. Así, transcurrieron cuatro melodías y en los descansos, cuando debía quedarse quieta y en posición, él tenía que hacer lo mismo hasta que la orquesta empezara a tocar otra vez y ella entretanto permanecía muy seria, pero divertidísima al no dejarlo salir de esa formalidad. El protagonista concluye así el relato de esa ritualización del baile : "Bueno, como les iba diciendo, bailamos cuatro piezas y luego Phoebe apagó la radio. Volvió a subir a la cama de un salto y se metió entre las sábanas" p. 188.

Las líneas anteriores nos presentan a Holden en un baile fraternal. Feliz de encontrar a su hermana en otro tiempo y en otra dimensión espacial donde recuerda cuando ella era más pequeña y él la enseñó a bailar. Compartiendo ahora la suave ondulación de silencios y sonoridades y sorprendido y cautivado de que la niña lo siguiera en todos sus movimientos, inmersos en una fiesta y en una ritualización que celebra el encuentro de los hermanos.

Pero no crean que a este muchacho le ha ido siempre bien en el baile. A partir de las chicas tan especiales con quienes le ha tocado bailar construye su particular clasificación de las danzarinas. Cauldfield las divide en las inteligentes yu las tontas y nos dice quiénes son las que llevan mejor el ritmo. En cuanto a las primeras opina; esas muchachas " bailan tan mal que lo mejor que puedes hacer es quedarte sentado en la mesa y emborracharte con ellas" p. 80. Había conocido pocas chavas que bailaran bien, pero en un salón de baile este joven sacó a una rubia que bailaba de miedo. Mientras bailaban trató de hacerle plática a la muchacha, algo acerca de la calidad de los bailarines, pero ella ni en cuenta. Entonces él se limitó a bailar esa preciosa canción llamada "Just one of this things" . acometida con rudeza por Bobby Singer y sus músicos sin lograr destrozarla del todo. "Me moví todo lo que quise y la rubia me seguía perfectamente. Lo más gracioso es que yo creía que ella se la estaba pasando igual de bien que yo hasta que se descolgó con una estupidez:

"Anoche mis amigas y yo vimos a Peter Lorre en persona. El actor de cine. Estaba comprando el periódico. Es un sol". p. 81. Al escuchar este comentario Holden pensó que esa chica era una estúpida pero aún así la felicitó por ello. Por otra parte, como sabía reconocer a las buenas bailarinas, no pudo evitar darle un beso en la cabeza, entonces ella le dijo: "pero ¿qué te has creído?" "Nada, no me he creído nada. Es que bailas muy bien - le dije-. Tengo una hermana pequeña que está en el cuarto grado. Tú bailas tan bien como ella y eso que mi hermana lo hace como Dios." p. 82.


Si cuando se baila se busca la identificación con la pareja, este proceso se puede dar pero no siempre de manera completa, pues aún cuando se tengan las habilidades dancísticas para seguir al compañero en forma tan perfecta que dé como resultado el dar o recibir un tierno beso, queda por compartir el aspecto intelectual. Éste puede ir desde el comentario de haber visto aunque sea de lejos al artista cinematográfico de moda, decir una opinión sobre la calidad del los bailarines o hasta hacer una crítica a la interpretación de los músicos en el salón de baile. Seguirse mutuamente en el movimiento y en la conversación puede hacer del baile toda una experiencia única e irrepetible.

Verónica Jiménez Reyes

lunes, 9 de julio de 2007

Dos jóvenes de Liverpool se conocieron en julio

El seis de julio se cumplieron cincuenta años de que John y Paul se conocieron en una fiesta de la iglesia de St. Peter. Imaginemos el color de esa mañana, el cielo bajo el que estaban, la emoción de los dos al intercambiar comentarios y ver que tenían mucho en común. Todo el ambiente donde se inició la bella e interesante historia de los Beatles.

Verónica Jiménez Reyes

martes, 19 de junio de 2007

La vida cotidiana de los Kinks



Para el músico y escritor Ray Davies en su cumpleaños

En el transcurrir de la vida cotidiana un día encontramos que hubo un momento en el cual teníamos todo para ganar, pero tal situación no permaneció mucho tiempo en nuestras vidas. El fluir de la vida va de una tarde soleada de verano donde los desprecios vienen desde las personas más cercanas a nosotros hasta los que provienen del cobrabor de impuestos . Luego, con la llegada del otoño, tratamos de soportar el frío que no se quita con nada, pero si vamos al pasado podemos traer el recuerdo de los días en que teníamos el afecto de alguien que ya no está. Estas situaciones que todos enfrentamos a diario son las que en los sesenta ocuparon al compositor Ray Davies, que este 21 de junio cumple sesenta y tres años. Las narraciones del escritor nacido en Muswell Hill ya son para siempre dignas de recordación pues llegaron a formar parte de la vida de muchos, ya que con sus canciones muestra también que el afecto y la belleza pueden estar a la vuelta de la esquina, en la próxima visita que recibiremos o en el transporte a la escuela o el trabajo.

La nostalgia es la característica de la canción "Where have all the good times gone", de The Kink Kontroversy (1965), en esta rola intensa (David Bowie hizo una versión en Pin ups , 1974), Ray Davies se queja al recordar que el tiempo estaba de nuestro lado y teníamos todo para ganar. Déjalo como ayer, pide, y por favor déjame tener días felices ¿Me dirás a dónde se fueron los buenos tiempos? Es tal la contundencia musical y verbal expresada ahí, que la composición nos hace sentir el tiempo tan irrecuperable y, por eso, al igual que Davies y los Kinks también preguntamos a coro, con desesperación ¿Where have all the good times gone?

Y sobre esa irrepetibilidad del tiempo Agnes Heller, entre otros, ha señalado la dificultad de expresar de manera consciente que lo ya vivido es irreversible, que no se puede repetir o volver atrás a situaciones pasadas sobre todo cuando la vida es tan mísera y no ofrece opciones para escoger. Tal punto de vista es algo también considerado por Ray Davies en la exigencia de que alguien nos diga a dónde se fueron los buenos tiempos, ahí refleja lo difícil de aceptar que los momentos agradables se hayan alejado de nosotros y deja abierto el espacio a una alternativa, a la sugerencia de alguien de nuestro alrededor que vea la situación desde otra perspectiva, desde donde se pueda partir a otras calidad de vida.

"Sunny afternoon", de Face to face (1966), también es reflejo de las dificultades de la vida cotidiana : una mamá gorda que todo el día lo interrumpe y lo molesta, además su novia se va llevándose su carro. A todo esto se suma el cobrador de impuestos que lo deja sin dinero. Lo única que le queda en tal situación es holgazanear y tomar una cerveza fría en una tarde de verano. En ese transcurrir de la vida pide con insistencia y a quien quiera escucharlo: "Ayúdame a navegar o dame dos razones por las que deba quedarme". Sumergido en esta historia la vida resulta tan desagradable para este joven quien ya sólo pide por lo menos dos motivos para quedarse y puede que ese alguien a quien se acude proporcione una sugerencia para lograr permanecer en este ambiente absurdo y hostil.

Como se ve, el tiempo es uno de los temas preferidos de Ray Davies y en la canción que lleva por título "Days" habla de un afecto muy cercano el cual por alguna circunstancia ya no tiene . Un recuerdo perdurable de la luz que irradiaba en esos días interminables y aunque la persona que los compartió con él ya no está, se encuentra presente cada día pues aún permanece la luminosidad de su presencia. De esta manera el escritor de Muswell Hill nos reitera que aún cuando el pasado esté lejano, por más difícil que perciba el poder recuperarlo. Al momento en que se rememora una situación agradable, fascinante, seductora, ésta se hace presente, llega de nuevo a nuestra vida por lo menos con una cierta luminosidad. Y lo que dice Davies parece concordar con lo dicho por Janet sobre la memoria la cual "tiene por finalidad triunfar sobre la ausencia y esta lucha contra la ausencia es lo que caracteriza a la memoria".

EN "Autumn almanac" el cronista Ray Davies nos cuenta de la frialdad de los días de otoño que no se puede compensar reuniéndose los viernes al anochecer para compartir el té y pan con mantequilla. Pero queda el encanto de que ésa es su calle y si vive noventa y nueve no se irá de ahí porque todos lo llaman. "ven a casa", que en la canción se escucha como un cálido y afectuoso coro de sus vecinos. Es como dice Maffesoli: hay que tomar la vida por el lado bueno. Así , en una posición epicúrea, gozar de los placeres de la vida cotidiana, pues "cuando el mundo vuelve a sí mismo, cuando vale por sí mismo, es entonces cuando se acentúa lo que me une al otro, lo que se puede llamar la reunión".

Y esto que cuenta el autor también es el encanto de mi (nuestra) calle, de las calles que camino a diario, paso a paso, de la gente que me saluda. Con sus letras el compositor Ray Davies unifica nuestras almas y nuestros encuentros aquí y en Londres, porque el encanto de la vida puede estar a la vuelta de nuestra calle, en le fluir de lo cotidiano, en una tarde soleada o en un día otoñal.

Verónica Jiménez Reyes


lunes, 18 de junio de 2007

Felicidades a Paul

Felices sesenta y cinco años para Paul Mccartney, escritor de canciones de gratas reminiscencias y actualidades, donde se ve la belleza de calles y personas en el fluir de la vida cotidiana.

Verónica Jiménez Reyes